Abalone

El hábito hace al monje

Aprende a jugar a Abalone, un clásico que nunca pasa de moda

¿Cuál es la clave para que Abalone se haya convertido en uno de los juegos más vendidos de los últimos años, con millones y millones de jugadores en todo el mundo? Su clave es ofrecer unas reglas con una gran profundidad táctica… pero extremadamente sencillas de aprender. Tan sencillas que te las vamos a explicar ahora mismo.

Abalone tiene un tablero hexagonal, ya característico y sinónimo del juego. Este tiene 61 huecos circulares, donde encajan las canicas de ambos jugadores. Cada uno dispone de 14 canicas, que se dispondrán llenando las dos filas primeras filas de dos extremos opuestos.

Los jugadores alternan sus turnos moviendo sus fichas, comenzando por la negras: el objetivo del juego es empujar fuera del tablero seis canicas del rival usando, claro está, las tuyas propias.

Cada jugador puede mover de una a tres canicas, un espacio  en cualquier dirección, es decir: en línea o perpendicularmente. Si tu movimiento te lleva a topar con una canica rival, puedes empujarla. Para empujar una o varias canicas de tu oponente, debes de haber movido en línea un número mayor. Es decir: tres de tus canicas pueden empujar dos o una del rival, y dos de las tuyas, a una del contrario. Si el desplazamiento termina con una ficha fuera del tablero, será  habrá conseguido su eliminación, estando la victoria más cerca.

¡Ah! El último detalle: si tu movimiento, al empujar una canica rival, te llevaría a empujar una ficha propia, no es válido. ¡Y eso es todo! La variedad de partidas que podrás jugar es prácticamente ilimitada. Por supuesto, también existen algunas variantes que han conseguido popularidad en los últimos años, en las que la disposición inicial de las canicas varía, lo que los aleja aún más de otros juegos tradicionales.

Ahora, ya sabes cómo jugar a Abalone, y puedes unirte a la gran comunidad de jugadores que disfrutan de este juego con público de todo tipo. Descubrirás que cualquier prácticamente cualquier persona es capaz de aprender y disfrutar con él. ¿Hace una partidita?