Gloomhaven

Hablemos de miniaturas

Novena parte del diario de diseño de Gloomhaven

Isaac Childres continua con la serie de artículos que nos adentra en las entrañas de la creación de Gloomhaven. En esta ocasión nos invita a reflexionar con él sobre la importancia, o no, de las miniaturas en los juegos de mesa.

Fabricar miniaturas es un gran negocio en Kickstarter. Aparte de aquella locura con Exploding Kittens, casi todos los proyectos más importantes en la categoría de juegos de mesa de Kickstarter han estado relacionados con las miniaturas.

Y no es que me queje. Entiendo que hay muchos coleccionistas de miniaturas. Las cifras están ahí. Algunos de los proyectos de miniaturas más grandes son los de Reaper, que ni siquiera las acompañan con un juego: son únicamente las miniaturas. Puedes usarlos en un juego de mesa si quieres, o simplemente pintarlas y ponerlas en tu estantería.

A mí, personalmente, coleccionar miniaturas no es algo que me entusiasme. Tengo un puñado que he coleccionado por todos estos años jugando a Dungeons & Dragons. También tengo un par de juegos con miniaturas, entre los que destaca Mage Knight, cuyas figuras utilizo para todo (probablemente las verás en muchos de los vídeos de demostración de Gloomhaven).

A lo que voy es que las minis que tengo son útiles. Puede que la Tejedora de hechizos sea una mujer con cristales morados que le crecen de la piel y no un hombre dragón verde, pero me sirve: el dragón representará a la Tejedora de hechizos en el tablero. Es fácil de identificar y de mover. Puede que no sea inmersivo, pero nunca he sido de los que han puesto demasiado énfasis en la inmersión visual.

Así que no, mi colección de miniaturas no es lo que se dice grande. Cuando busco en Kickstarter juegos interesantes, las miniaturas nunca son un reclamo para mí. Busco exclusivamente juegos con mecánicas que despierten mi curiosidad e interés. Y, por desgracia, en esto es donde pinchan la mayoría de los proyectos de miniaturas, porque están claramente más interesados en vender las miniaturas que en cualquier otra cosa. 

En un proyecto del tipo que os comento nos desplazamos por la página y lo que encontramos es un párrafo con una descripción muy vaga del juego. Luego seguimos bajando, y bajando y bajando para ver todas las miniaturas que recibes en todos los niveles de contribución, las desbloqueadas como recompensas extra, las que puedes comprar como complementos y, por último, cuando ya has recorrido casi el 80 % de la página, llegamos a la sección sobre mecánica que, de nuevo, parece más interesada en enseñarte las ilustraciones que en cualquier otra cosa. Vemos cartas de monstruos y personajes, pero todavía no tenemos un contexto para ellas. Te toca llegar hasta el final de la página para al fin encontrar información concreta y real sobre el juego en forma de unos pocos vídeos de demostración, pero encima es que esos vídeos ni siquiera estuvieron presentes durante la primera semana de la campaña. Ya llevaban recaudado medio millón de dólares antes de que alguien tuviera idea de cómo se jugaba.

Esta práctica es más bien la regla que la excepción en los proyectos con miniaturas. Tanto es así que he empezado a ignorar los grandes proyectos de este tipo, lo cual es una auténtica pena porque me faltó poco para perderme la reciente campaña de Blood Rage. En cuanto vi que era de "Cool Mini or Not" me puse a buscar otra cosa; fue solo cuando un amigo me preguntó mi opinión sobre el proyecto que me di cuenta de que había un juego de verdad detrás de todas esas miniaturas, diseñado nada menos que por Eric Lang.

Lo más refrescante de la campaña de Blood Rage fue que, aunque que las miniaturas eran desde luego increíbles, la campaña no estaba orientada a vender más y más miniaturas. Por supuesto que en las recompensas extra íbamos desbloqueando más miniaturas, pero todo estaba incluido en el juego base y cada miniatura tenía una función clara en la mecánica general. No estaban simplemente metiendo con calzador escenarios adicionales confusos o añadiendo nuevas reglas a un juego terminado por las que la gente tendría que pagar más para poder disfrutar de la experiencia completa: solo le daban más variedad a la mecánica existente.

En el fondo, se notaba que era un juego de verdad y no únicamente una excusa para vender miniaturas, y creo que eso es esencial para un buen proyecto de este estilo. El juego debe ser lo primero y las miniaturas deben ser una forma de añadir un elemento de inmersión extra.

Esto es lo que me estoy planteando al iniciar el proceso de creación de miniaturas para Gloomhaven. Realmente quiero incorporar miniaturas en el juego para dar a los jugadores una mayor inmersión, para que puedan conectar en mayor profundidad con el personaje que están interpretando. Lo último que quiero, sin embargo, es que la gente piense que es "otro Kickstarter de miniaturas" y que haya quien lo ignore por completo como yo hice con Blood Rage. Al mismo tiempo, admito que sería bueno atraer a los coleccionistas de miniaturas a la campaña...

Creo que será simplemente una cuestión de equilibrio en la presentación, hacer que tanto las miniaturas como la mecánica de juego ocupen un lugar destacado en la página. 

Otro aspecto que hay que tener en cuenta con los juegos de miniaturas de combate táctico es que las miniaturas, por su propia naturaleza, limitan el juego. Dependiendo del presupuesto de la empresa y del precio del juego, normalmente te ves limitado a menos de 10 tipos diferentes de enemigos con los que los jugadores pueden luchar. Incluso en el caso de Descent: Viaje a las tienieblas, el juego básico incluía únicamente 9 tipos de monstruos. Entonces el jugador termina teniendo que gastarse más dinero en expansiones para conseguir monstruos más variados, porque nadie quiere luchar contra los mismos tipos de monstruos una y otra vez.

Con Gloomhaven, tengo la intención de incluir en la caja más de 70 escenarios para jugar. Si los monstruos fueran miniaturas, únicamente podría tener un puñado de monstruos distintos y eso se volvería aburrido muy rápidamente. No quiero que los componentes limiten el juego, así que he decidido no representar los monstruos con miniaturas. Sería totalmente increíble si pudiera hacerlo, pero entonces la caja pesaría 10 kilos y tendría un precio prohibitivo, lo cual no es práctico.

Por eso me encuentro en esta extraña encrucijada: miniaturas para los personajes y figuras de cartón para los monstruos. Aunque sigo teniendo mis dudas, creo que al final saldrá bien, siempre y cuando los jugadores potenciales no ignoren el Kickstarter solo porque les parezca que tiene demasiadas o pocas miniaturas.


 

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