Dice Forge

La historia detrás del dado

Nos adentramos en el diseño y la producción de Dice forge

Dice Forge es un juego que ha conseguido varios premios los últimos tiempos y se ha convertido en un clásico instantáneamente. Acompáñanos en un recorrido por su proceso de creación y producción.

Régis Bonnessée, diseñador de Dice Forge, quería diseñar un juego basado en dados con caras intercambiables. Su inclinación natural era usar los dados para la administración de recursos, una mecánica de juego de la que disfruta mucho.y que está presente en todos sus juegos. Después de algunas semanas, diseño un prototipo inicial en noviembre de 2014 e inmediatamente comenzó a probar el juego. En este prototipo ya podía apreciarse lo que sería la esencia de Dice Forge: que los dados de los jugadores puedan ir evolucionando a lo largo de la partida. Los dados te permiten recolectar recursos, que luego se pueden usar para comprar edificios, ganar puntos o comprar nuevas caras para avanzar en el juego.

El juego causó furor entre los que pudieron probar aquel primer prototipo, con seis recursos diferentes y 29 cartas de construcción con diferentes efectos. La mecánica de caras intercambiables resultaba muy estimulante para los probadores, despertaba su lado creativo. Era el momento de presentar Dice Forge en sociedad. En Febrero de 2015, Régis decidió que era la hora de mostrar su prototipo a los profesionales de los juegos de mesa y a los aficionados. Cannes fue la cita elegida, y muchos jugadores estaban expectantes por el juego y sus novedosos componentes. “¡No todos los días ves un juego como este!” decían. Sin embargo, Bonnessée sacó de esta experiencia una conclusión; incluso los jugadores más experimentados y acostumbrados a juegos complejos se veían un poco sobrepasados por toda la información que debían asimilar. Demasiados recursos, cartas, efectos... para demasiadas caras del dado. Sintió que el juego se había vuelto muy complicado con respecto a lo que debía ser.

Dice Forge tenía que ser un juego que ofreciera algo más pero sin ser complicado, que fuera fácil de aprender pero no simplista. En base a estos principios estaba claro que el juego era demasiado complejo, pero ¿cómo simplificarlo y facilitar su aprendizaje sin sacrificar su esencia? La solución pasaba por reducir el número de recursos y efectos disponibles y por limitar las acciones a dos por turno. La comunidad de jugadores acogió los cambios muy positivamente así que todo parecía listo para que el juego pudiera presentarse a principios de 2016. Llegaba el momento de preparar otros aspectos, como el diseño de arte o la fabricación. Durante ese proceso se pararon las pruebas, hasta que estuvo todo listo. Al dejar reposar el juego un tiempo salieron a la luz algunas dudas bastante serias. ¿No se habría convertido en un título demasiado simplificado? ¿No habría perdido parte de su profundidad y su esencia?

Más allá de lo novedoso de Dice Forge y sus componentes, el objetivo era que el juego tuviera un gran atractivo a largo plazo y diera qué hablar por su cuidada mecánica. Así que el equipo de diseño del juego se puso manos a la obra para tener lista una nueva versión un mes después, a tiempo para ser probada en el Festival Internacional de 2016. Habían aumentado en algo las opciones sin desvirtuar la esencia del juego. Recogieron la opinión del público presente en el festival gracias a unos cuestionarios, que aunque recogían valoraciones muy buenas también dejaban claro que el juego había decepcionado a algunos jugadores al no tener la profundidad y no crear la atmósfera de tensión que a priori esperaban.

El equipo de Régis Bonnessée confirmaba así sus sospechas y comenzaba a darse cuenta de que Dice Forge todavía necesitaba sufrir una última evolución definitiva antes de estar listo para el público. Cambiarlo todo, revolucionar los juegos de mesa, para ser fieles a la esencia primera del juego imaginada por Régis. Pero eso te lo contaremos en la segunda parte de este viaje por la historia de Dice Forge.