Cyclades

Los dioses proveerán

Profundizamos en la mecánica de juego de Cyclades

Un puñado de monedas de oro y el favor de los dioses del Olimpo es lo único que necesitas en Cyclades para hacerte con dos metrópolis, convertirte en parte de la historia del Egeo y ya de paso ganar la partida. La pregunta es si usarás la ayuda divina para construir tus propias ciudades desde cero, si eres más afín al dios Ares y conquistarás las ciudades de otros o si seguirás una estrategia distinta.  

Cyclades te proporciona dos maneras de construir una metrópolis. La primera es reunir los cuatro tipos de edificios diferentes: puerto, fortaleza, templo y universidad. Una vez que los tengas puedes crear una ciudad que combine todas estas funciones. La segunda es utilizando la filosofía y los filósofos. Cuando reclutes a cuatro de ellos, descártalos y podrás colocar inmediatamente una metrópolis en cualquier parte de tu territorio. Como no puedes construir dos ciudades en una misma isla, es importante que extiendas tus dominios por todo el archipiélago.

Pero si es importante hacer crecer tus dominios también lo es protegerlos. Cualquier edificio o metrópolis que construyas puede ser conquistado. Si dejas indefensa una isla, otro jugador puede invadirla y ocuparla. Así que destina tropas, coloca tal vez una fortaleza y a tu flota en el puerto para defenderte del ataque enemigo. El combate funciona igual tanto si estás en el mar como en tierra firme. Cada jugador involucrado tira un dado y agrega a la zona de combate el número de tropas y fortalezas que indique el resultado. La puntuación más baja pierde una unidad de tropas o de flota, según el caso, y ambas partes tienen la oportunidad de retirarse antes de que la batalla prosiga. Si eso no ocurre, la batalla continua hasta que solo un jugador tenga presencia militar en la zona.

Cyclades te permite usar tanto tu potencia naval como las tropas de tierra para defenderte, pero unas no pueden atacar a las otras. No puedes enfrentar a tu flota con las guarniciones enemigas. Tu flota y tus efectivos terrestres, sin embargo, si están destinados a colaborar. Para poder mover tus tropas de una isla a otra debes crear una cadena de flotas entre ambas y controlar todas las flotas de dicha cadena en el momento del traslado. Es decir, que si el enemigo te bloquea no puedes mover tu tropa. Esta es una manera de usar tu flota para proteger tus metrópolis y sus edificaciones de las tropas enemigas, ya que no pueden enfrentarse abiertamente. Además, en cualquier caso, recuerda que para mover tus efectivos necesitas intercesión divina. El favor de Poseidón en el caso de las flotas y el de Ares para las tropas.


 
Aunque Zeus es el dueño y señor de los seres mitológicos, también Ares, Poseidón y Atenea te permiten solicitar el auxilio de estas criaturas… si tienes el oro suficiente. En cada ronda aparecen tres monstruos, cada uno de ellos con un poder único. Cuando llegan por primera vez cuestan cuatro monedas de oro, pero si nadie los llama inmediatamente en la siguiente ronda podrás ponerlo de tu lado por una cantidad menor. Una vez que llames a una criatura tienes que usar su poder inmediatamente, puesto que no permanecen mucho tiempo con los humanos ni tú querrás tener a semejante bestia cerca un periodo prolongado.

Los poderes de las criaturas de Cyclades afectan a todos los aspectos del juego. Si puedes persuadir a una ninfa para que te ayude, robará un sacerdote del jugador de tu elección. Un cíclope, por su parte, toma el edificio que más le guste y lo reconvierte en otro tipo de construcción. Esta transformación es muy interesante porque puede permitirte, incluso, la creación de una metrópolis al conseguir el edificio que te faltaba. Pero hay cinco seres especialmente poderosos: Minotauro, Medusa, Polifemo, Quirón y el mítico Kraken. Cualquiera de ellos puede darte la victoria inmediata, incluso si hasta entonces tu partida está siendo un desastre.

Hasta ahora el Egeo ha sido un desierto rocoso plagado de monstruos que deambulan a sus anchas, una escombrera olvidada por los dioses. Es el momento de que te pongas al frente de la civilización y transformes el caos en prosperidad. La paz ya no es posible, la guerra reinará hasta que uno de vosotros se alce con la victoria de Cyclades.