Abominación: El heredero de Frankenstein

Maldito sea el día en que recibí la vida

Presentamos Abominación: El heredero de Frankenstein

Hay una historia inmortal que habla de como Víctor Frankenstein desafió las leyes de Dios y de los hombres y construyó una nueva forma de vida, un moderno Prometeo, usando pedazos de cadáveres robados. Con Abominación: El heredero de Frankenstein, descubrirás que la historia tuvo una continuación... ¡y que tú fuiste el protagonista!

En Abominación: El heredero de Frankenstein, de 2 a 4 jugadores compiten por crear un nuevo ser, a las órdenes del mítico Monstruo, que ansía tener compañía. Tendrás que desplegar a tus ayudantes por todo París para ayudarte en la investigación, buscar cadáveres por el pueblo para usar partes de su cuerpo, y robar el suficiente Leyden, el líquido electrificante clave en la creación de una de estas criaturas.

¿Dónde encontrarás esas partes que tanto necesitarás? Puede que consigas alguna en una morgue o un cementerio. Quizá presencies algún ajusticiamiento. Pero si tus rivales son más rápidos que tú, no te quedará más remedio que tomar medidas muy drásticas para procurarte un cadáver fresco, aunque eso pueda poner a las autoridades tras tu pista. Crecerá tu reputación, pero poco a poco, irás perdiendo tu humanidad...

Por supuesto, los otros creadores de monstr...genios científicos tratarán de obstaculizar tu progreso, además de tener que enfrentarte al Capitán Waldon, que prometió acabar con la vida del Monstruo. Cada turno, la historia se desarrollará ante tus ojos, encontrándote con la propia criatura o el Capitán, y eligiendo si aceptas sus deseos o prefieres contrariarles. ¡Puedes obtener recompensas importantes, pero también te arriesgas a despertar su ira!

Abominación: el Heredero de Frankenstein es un juego único y diferente, con una temática adulta que canaliza la  novela de Mary Shelley y la usa para construir una original narrativa que se desarrolla turno a turno. Puedes tratar de salvar tu alma... o buscar la gloria de ser el primero en gritar aquello de “¡está vivo!”.