Dixit

Un mundo de emociones

Sumérgete en la experiencia de Dixit

A estas alturas, Dixit no necesita presentación. Se trata de un juego que acumula multitud de galardones, que es disfrutado por millones de jugadores en todo el mundo y que es apto para cualquier tipo de jugador y para un público de todas las edades.

Creemos que este juego funciona tan bien entre una audiencia diversa porque consigue algo muy difícil: despertar diferentes sentimientos. Hemos comprobado que sus partidas se desarrollan de una manera muy diferente a otros juegos, ya que además de estimular nuestro intelecto, consigue apelar a nuestras emociones. Y eso es algo que nos encanta.

Este proceso suele comenzar con el propio arte. Las ilustraciones de las cartas de Dixit son más evocativas que narrativas. En lugar de describir una escena, sus ilustraciones surrealistas transmiten diferentes sensaciones y recuerdos a cada persona. Hay algunas que nos sugieren cierta inocencia, o un ambiente onírico. Pero otras son más siniestras, y disparan en nosotros otro tipo de ideas, imágenes y recuerdos.

Esto suele ocurrirle al narrador, pero hay otra compartida por todos los jugadores: la pura anticipación.  Y sucede cada vez que se da la vuelta a una nueva carta: es emocionante ver cuál será la siguiente y cómo la interpretaríamos nosotros. Durante esos segundos, todo puede pasar.

¿Qué tipo de ideas o recuerdos despierta en ti esta carta, y la descripción que ha dado el narrador? ¿Una situación? ¿Un sentimiento? Cada carta consigue que compartas un miguita de tu vida y tu personalidad. Esto apela a nuestra necesidad de comunicarnos con los demás, y de confiar en ellos. Dixit consigue extraer esos detallitos de sus jugadores. Este tipo de interacción conecta con algunas de las necesidades básicas de los seres humanos, y es lo que consigue que sea tan único. Cada partida tiende un puente entre todos los que estén sentados en la mesa, creando lazos y rompiendo el hielo. Al terminar la partida, es muy posible que comprendas un poco mejor al resto de jugadores.

Hay más: cuando interpretamos correctamente las pistas que nos otorga el narrador, nos suele inundar una sensación de satisfacción. Es como adivinar un acertijo, algo que nos congratula en nuestra inteligencia o astucia. Y por supuesto, confundir al resto del personal con tu descripción, también tiene este componente satisfactorio.

El final de cada turno presenta otro aspecto que suele darse en las partidas y que es especialmente divertido (y satisfactorio): las ganas de contar el por qué hemos acertado. Cuando comprobamos que acertamos con nuestra elección, unos se ríen, otros protestan, y después cada uno cuenta el proceso mental que le llevó a escoger la carta o la pista. En muchas ocasiones, comprobamos que la manera de pensar de los demás no tienen nada que ver con lo nuestra, y ante lo diferente de sus elecciones y su manera de relacionar las cosas, no podemos hacer si no reír. Esto lo hace especialmente divertido de jugar con tus hijos o un grupo de niños: su manera de reaccionar y su lógica en sus elecciones son muy distintas a la de los adultos, y nunca falla en sorprender y divertir a los adultos.

A diferencia de otros títulos, en el que nuestras reacciones se disparan cuando la partida termina, estas presentes en cada turno de la partida de Dixit. Es por ello que muchos lo califican como el juego definitivo para reuniones informales y fiestas. Si ya lo has probado, estamos seguro de que coincides con nosotros en estas observaciones. Y si aún no pudiste hacerlo, no esperes más. Descubrirás que es uno de esos juegos que deben de estar presentes en cualquier ludoteca.


 

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